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Por César Alberto Pinillos Bocanegra
El vóleibol femenino se cae y se
levanta, gusta y disgusta. Nos emociona momentáneamente, pero decepciona
largamente; es como saltar para matar y estrellarte contra una muralla, no como
la China, sino ante la hoy poderosa “Brasileña”. Porque se ha hecho una
constante perder ante las auriverdes en todas las categorías. Recientemente, su
selección sub 23 nos retornó a nuestra lamentable realidad, tras imponerse a la
selección nacional de mayores en la Copa Panamericana 3-0.
Al parecer tendrán que crecer las hijas
de Natalia, Rosa, y Cecilia Tait para que como herederas de esa generación
sideral de los mates nacionales formen una selección capaz volver a ganarle a
nuestro clásico rival sudamericano. La Copa Panamericana, en su sétima edición,
se disputa en México, y en lo que va de la competencia le hemos ganado a
Venezuela 3-2 y Cuba 3-0. El primero es el mismo sexteto que nos arrebató el
pasaje para la Olimpiada; es decir, Perú se cobró la revancha. Tal vez ya
tarde, pero importante anímicamente para un equipo que poca sabe ganar.
Y Cuba es un equipo bisoño que ha
llegado a tierras aztecas para ganar experiencia, como muchos de los elencos;
porque sus cuadros principales prefieren disputar en Europa certámenes de alto
nivel competitivo para llegar en óptimas condiciones a Beijin. Son los casos de
Brasil, Estados Unidos y Cuba. Hemos perdido también con Puerto Rico, en
el debut, 3-0.
¿Por qué tantas derrotas? La respuesta
es sencilla: incapacidad dirigencial, la que se plasma en un campeonato de
clubes muy pobre técnicamente, pero que la televisión por cable se esfuerza en
sus comentarios por transmitirlo y darle el realce que merece por respeto al
único deporte colectivo que nos ubicó en la cima del Olimpo.
Además, porque no tenemos un equipo
competitivo, debido a que cada vez que debe encarar un certamen se junta 15
días previos y llega sin ningún partido de preparación. Como esta Copa
Panamericana. A esto se suma lo que el técnico José “Chico” do Santos ha
denunciado a todos los medios, la falta de un campo de juego apropiado y
moderno, según las exigencias mundiales de alto rendimiento. Perú todavía
entrena en superficies de cemento. Por eso tenemos una selección lesionada,
principalmente de las rodillas.
Perú aspira clasificar a la siguiente
etapa, pero deberá ganarle en su último partido a Canadá hoy (anoche); caso
contrario se conformará con disputar las posiciones del quinto al. duodécimo
lugar. En la otra serie aparece como favorito República Dominicana, Estados
Unidos y Argentina. Sí, el sexteto albiceleste está renovado y es la sensación
en México.
Tenemos que “matar” todos juntos por
una renovación total del vóleibol y sus dirigentes; los clubes no pueden
elegir, en las próximas elecciones, a funcionarios incompetentes que solamente
saben disociar selecciones y maltratar deportistas, como a Luren Baylón.
Acabemos con la mafia y corrupción que también corroe al deporte de los
mates. Punto para Perú.
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